domingo, 18 de mayo de 2014

Magdalenas de Aceite de Oliva

Hace ya unos días que no doy señales de vida y ello pese a que tengo preparadas varias recetillas para compartir con tod@s, pero he estado un poco liadilla echando una mano a mi amiga de toda la vida con los preparativos de la comunión de su hijo mayor. En otra entrada ya os mostraré la tarta que le hice con tal motivo, pero hoy toca compartir una receta familiar que a mi particularmente me encanta, y es que, el ingrediente principal es el signo de identidad de mis orígenes y el de toda mi familia: hablar del aceite de oliva es hablar de mi tierra, de una provincia a la que muchos se refieren como la gran desconocida de Andalucía, y si he de ser sincera, estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación. Jaén es una provincia preciosa llena de encanto y rincones maravillosos, y no nos olvidemos de la magnificencia de esos extensos campos de olivos, olivos centenarios, olivos imponentes, campos extensos que enmudecen a quien embelasado los contempla y se llena de la paz y sosiego que transmite...., y es que, para mi, hay pocos paisajes comparables al de los olivares de Jaén.
Por supuesto, también tengo la versión bizcocho, como no, jajajaja, pero esa quedará para otra ocasión, así que ahora vamos a centrarnos en estas riquísimas magdalenas que espero que os gusten tanto como a mi, y si quereis cambiar un poco su imagen, hacer como yo y sustituir el azúcar por fideos de chocolate, o simplemente no añadir nada.


INGREDIENTES: Con las cantidades que enumero a continuación prepararéis aproximadamente unas 16 magdalenas. Recordar tener preparadas vuestras cápsulas y vuestra bandeja para magdalenas o muffins que evitarán que vuestras magdalenas se desparramen al hornearlas.

- 2 huevos
- 250 gr de harina
- 250 gr de azúcar
- 150 ml de leche
- 160 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 sobres de gaseosas
- Ralladura de un limón o en su caso, una cucharadita de esencia o extracto de limón.



Os recomiendo que para la elaboración de estas magdalenas uséis un aceite de oliva de calidad y de sabor intenso.

ELABORACIÓN:

Comenzaremos precalentando nuestro horno a 180º con calor arriba y abajo y pondremos nuestras cápsulas en nuestra bandeja.


Tamizamos la harina con los papelillos de gaseosa y reservamos.

Batimos los huevos y añadimos el aceite. 


Sin dejar de batir, añadimos el azúcar y la ralladura de limón o en su caso la esencia o extracto de limón.



Por último añadimos la harina tamizada con la gaseosa intercalándola con la leche.


Cuando todos los ingredientes estén integrados llenamos nuestras cápsulas como máximo a 2/3 de su capacidad y espolvoreamos azúcar por encima.



Horneamos unos 30 minutos o hasta que empiecen a dorarse. Sacamos del horno y dejamos templar durante unos cinco minutos en el molde, después sacamos y dejamos enfriar por completo sobre la rejilla y ya están listas para comer.



CONSEJO: Si guardáis las magdalenas en una lata de chapa os durarán tiernas y esponjosas durante muchos, muchos días. En casa nos han llegado a durar en excelentes condiciones hasta diez días.

Pues esto es todo por hoy, encender vuestros hornos y disfrutar con estas riquísimas magdalenas.

Besos para todos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Crema Pastelera

Una de las recetas de básicos que más vais a emplear, al menos es una de las que yo uso más, es precisamente esta, la de la crema pastelera. La verdad es que es una receta que en general, varía muy poco de unas páginas, blogs, o recetarios a otros, pero a esta receta le tengo especial cariño porque, curiosamente es de las pocas recetas dulces que conservo de mi madre, y es que, aunque yo soy una golosa empedermida, y disfruto elaborando platos dulces, mi madre, no gustaba excesivamente del dulce. Para colmo de males, en la familia de mi madre había muchos antecedentes de diabéticos, así que digamos que, en general, los dulces que se elaboraban en casa, eran los tradicionales de fechas señaladas, algunos bizcochos, magdalenas y algunas cosas más, cuyas recetas, creo que procedían de mi familia paterna.

El caso es que en ocasiones, mi madre nos deleitaba con unos exquisitos buñuelos de viento, riquísimos petisús o algún bizcocho relleno con esta riquísima crema que hoy comparto con vosotros. Lo sorprendente de esta receta básica, es lo sencilla que resulta de preparar y el juego que puede darnos de cara a la preparación de muchas elaboraciones de repostería, así que tomar buena nota, y no perdáis de vista nunca esta sencilla receta

INGREDIENTES:

- 1/2 litro de leche
- 3 yemas de huevo
- 1 vaina de vainilla
- 50 gr de mantequilla
- 125 gr de azúcar
- 3 cucharadas de maizena (45 o 50 gr)


ELABORACIÓN:

Para hacer nuestra crema pastelera comenzamos separando las yemas de las claras. Batimos las yemas con aproximadamente la mitad del azúcar, tres cucharadas de leche, la maizena y la mantequilla que ha de estar blanda para que se pueda batir con facilidad.




Ponemos a cocer el resto de la leche con el resto del azúcar y la vaina de vainilla que habremos abierto con una puntilla por la mitad longitudinalmente. Cuando dé el primer hervor, la retiramos del fuego, retiramos la vaina de vainilla y vamos echando poco a poco la mezcla de las yemas. Removemos con nuestras varillas y llevamos nuevamente a fuego sin dejar de batir para que la mezcla no se pegue al fondo del cazo ni se formen grumos, y hasta que la mezcla haya espesado lo suficiente.



Una vez que nuestra crema ha adquirido la consistencia adecuada y ha espesado lo suficiente, la retiramos del fuego, dejamos enfriar y llevamos a la nevera durante aproximadamente dos horas antes de ser usada. Para evitar que se forme una costra en la superficie, cubrimos con papel film.




Una vez que nuestra crema está completamente fría, la podemos emplear para rellenar nuestros buñuelos, petisús, tartas de bizcocho, de pasta quebrada o lo que se nos antoje.

TRUQUILLO:

Si vais a rellenar buñuelos o petisús o preparaciones de ese tipo, podéis llenar directamente vuestra manga pastelera y usarla una vez esté fría.

Bueno, pues hasta aquí la receta de hoy, y recordar tenerla siempre a mano.

Besos y asta la próxima receta

miércoles, 7 de mayo de 2014

Flan de queso con bizcocho

Sin lugar a dudas, uno de mis postres favoritos es el flan de queso, sólo pensar en él y se me hace la boca agua, y pensar en un flan de queso me traslada automáticamente a Galicia. Para mi, Galicia y el flan de queso están unidos inexorablemente y es que, el mejor flan de queso que he comido en mi vida, lo he comido allí, concretamente en Baiona, y siempre en compañía de unos magníficos amigos, Oscar y Elba, y si hay alguien a quien le guste el flan de queso tanto como a mi, esa es mi amiga Elba, y es que a Elba le gusta tanto, tanto, tanto que se dedicó a hacer pruebas y más pruebas hasta conseguir la receta del flan de queso que solíamos comer de postre en un restaurante al que acostumbrábamos a ir. El ultimo flan de queso que comí, fue el que mi amiga Elba consiguió recetar a base de pruebas, y debo decir que no tiene nada que envidiar a aquel que la inspiro.


Ains Elba, la verdad, viendo estas fotografías tan bonitas me doy cuenta de lo que disfrutaba con tu compañía. Espero volver a verte pronto. Besissss miles desde aquí.

Bueno, me estoy poniendo un poco nostálgica, eran tiempos buenísimos y tengo unos recuerdos preciosos... seguro que podremos atesorar nuevos y preciosos momentos y recuerdos.

A lo que iba, hacía tanto tiempo que no comía flan de queso que hace unos días me puse a buscar su receta, pero para no variar, normal en mi caótico estado de recetario, no hubo forma de encontrarla, así que le pedí a mi amiga Elba que me la enviara. No tardó ni cinco minutos en enviármela, y yo tardé en ir a comprar los ingredientes lo que tardaron el abrir el super, Me hubiera puesto con el flan ese mismo día, pero como se suele decir, el hombre propone y Dios dispone, y al final hasta hoy no me he podido poner manos a la masa, y para colmo, cuando empiezo a preparar los ingredientes, me doy cuenta de que me faltan galletas que llevaba el flan, y que al servirlo quedaba a modo de base esponjosita y riquísima, pero ya no estaba dispuesta a aplazar más mi deleite personal así que decidí tunear la receta de mi querida Elba y suplir la galleta por un exquisito y blandito bizcocho que le sirviera de base. Total, si no salía el experimento, lo único que iba a perder iban a ser un par de días más sin comer flan, lo cual, después de llevar años sin comerlo, tampoco me iba a suponer un gran cambio. Así que dicho y hecho, y el resultado final, me ha encantado.




lunes, 5 de mayo de 2014

Sirope o crema de Toffee

Que se puede decir de un día como el de hoy????, se puede pedir más a la vida???, el sol brillando en un precioso cielo azul,  una temperatura ideal para salir a pasear, unos estupendos ratos de charla con amigas, la maravillosa compañía de la familia, y la llegada a casa de mi tan deseado regalo familiar por el día de la madre. Ainssss, estoy emocionadita, mirar que belleza me han regalado


ya se, no es lo mismo que los preciosos regalos que me hicieron ayer mis niños, esos eran regalos hechos con mucho amor, y esos dibujitos tan bonitos, esos regalos no tienen precio, pero esta maquinita me tiene enamorada, y además, la necesitaba desesperadamente, hacer todas las masas y cremas con unas varillas manuales o una batidora que ultimamente parecía que iba a explotar es un trabajo duro, y en muchas ocasiones me deslucía el resultado final, y es que, desde que mi thermomix dijo que necesitaba jubilarse mi experiencia repostera ha ido de mal a peor. A ver si ahora con la maquinita hago unos merengues y unas cremas de chuparse los dedos.

Bueno, pues entrando en materia, hoy y después del escaqueo de ayer, si que hay receta . La de hoy dulce, dulce, un básico para utilizar como decoración de vuestras tartas, o como ingrediente de postres varios. Yo lo uso mucho, y antes lo compraba de la marca Dr. Oetker, pero siempre me pasaba lo mismo, cuando lo necesitaba se me gastaba, y para colmo, solo lo encuentro en un supermercado a más de 20 km de casa, y no siempre lo tienen, así que me puse a investigar en la red, y a hacer pruebas hasta he conseguido un sirope que en casa dicen, no tienen absolutamente nada que envidiar al que compraba.

Yaaa, ya se, me voy otra vez por los cerros de Ubeda, venga, allá vamos con la receta:

INGREDIENTES:

- 240 gr de azúcar
- 80 ml de agua
- 200 ml de nata de montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 60 gr de mantequilla
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.


ELABORACIÓN:

Iniciaremos nuestra preparación elaborando un caramelo y como en este tipo de preparación, prescindiremos de utilizar una cuchara para remover al objeto de evitar la cristalización del azúcar. Pondremos en un cazo el agua y el azúcar y llevaremos a fuego medio a ebullición. Moveremos de tanto en tanto la preparación mediante movimientos circulares de nuestro cazo sobre nuestro fuego y estaremos muy atentos dado que el azúcar se quema con facilidad, y si esto ocurriera, el caramelo amargaría.






Movemos y mantenemos en el fuego hasta que nuestro caramelo adquiera un color ambar, ese tono anarajando dorado tan bonito. Una vez hemos alcanzado ese punto de caramelo, lo retiramos del fuego y añadimos con cuidado de no quemarnos la nata. Yo utilizo un truco para evitar salpicadura, apoyo una cuchara de palo en la pared del cazo y vierto sobre la cuchara con cuidado la nata. Al contacto con la nata, nuestro caramelo se solidificara, removemos para que se disuelva en la  nata recién añadida. 



A continuación añadimos la mantequilla y la esencia de vainilla, removemos hasta que todos los ingredientes quedan incorporados y llevamos nuevamente al fuego. Dejamos hervir removiendo para evitar que nuestra crema se queme  hasta que adquiere la consistencia adecuada, aproximadamente unos cinco minutos desde que vuelve a llegar a ebullición.





Para comprobar la consistencia del sirope, uso un viejo truco usado normalmente para la elaboración de la mermelada, y es dejar caer unas gotas de la preparación sobre un plato que he tenido durante un rato en el congelador. Al contacto con el plato, el sirope se enfría y muestra el punto de consistencia que tendrá una vez que se haya enfriado a temperatura ambiente. Recordar que si lo conservamos en nevera, en cuyo caso durará en perfectas condiciones durante más tiempo, se esperará un poco más.


Una vez alcanzado el punto de consistencia deseado, vertemos la preparación en un bote de cristal que previamente habremos esterilizado y dejaremos enfriar a temperatura ambiente. Si vamos a tardar varios días en consumirlo, lo guardaremos en la nevera una vez que esté frío.


UN PEQUEÑO TRUCO:  Aunque no es demasiado ortodoxo, si una vez que vuestro sirope comienza a enfriarse, observáis que ha quedado más espeso de lo que queríais, podéis diluirlo un poco añadiendo al sirope unos 10 o 15 gr de mantequilla y un chorreón de nata, volvéis a poner en el cazo, y dais un golpe de ebullición. La cantidad de nata, dependerá fundamentamente de lo espeso que haya quedado vuestro sirope y el punto en el que lo queráis.

Y esto es todo por hoy. Espero que esta receta de este básico os guste, y ya sabéis, si os animáis a hacerlo, espero que me contéis que tal os ha ido con la experiencia.

Besos y nos vemos en la siguiente receta dulce.

domingo, 4 de mayo de 2014

Felicidades Mamás

Hoy, primer Domingo del mes de Mayo, se celebra en España el Día de la Madre, y claro, no podía dejar pasar el día sin felicitar a todas y cada una de las madres, y no sólo a las mamás españolas, también quiero felicitar a las mamás del resto del mundo, porque todos los días deberíamos celebrar y homenajear a la figura de la madre, esas personas que siempre están a nuestro lado, cuidándonos, mimándonos y dándonos todo su amor, todo su calor, su confianza y comprensión, esas personas que aunque ya no estén a nuestro lado y aunque no las podamos abrazar, viven por siempre en nuestro corazón y consiguen que se ilumine nuestras caras con cualquier aroma o sonido que nos acerque a los íntimos momentos compartidos con ellas.

Hoy es día de homenajear el arduo trabajo de todas esas mujeres abnegadas que renuncian de modo desinteresado a una parte de su vida en favor y beneficio de sus hijos, renuncia que no pesa, renuncia que incluso alegra, renuncia que nos acerca a nuestras madres, renuncia que nos humaniza y nos hace más bellas por dentro, y por fuera.

Hoy no es día de receta, hoy es día de regalos, de besos y abrazos, de risas y de llantos, hoy es día de enorgullecerse de los hijos que la vida nos ha prestado, de las madres que nos han criado. Hoy es un día mágico .....

Hoy quiero compartir con vosotras un trozo de mi felicidad, os quiero enseñar los regalos que me han hecho mis hijos, regalos que me han arrancado lagrimas de felicidad y de emoción, regalos que me han retrotraído a otros tiempos en los que la hija era yo, y era yo la que con un detalle intentaba transmitir a mi madre todo mi amor. 

Ser madre es el mejor regalo que he recibido en esta vida... sin menospreciar los presentes de este año





Y para celebrarlo nos hemos comido esta preciosa tarta que he hecho para la ocasión


FELICIDADES MAMÁS
Y SOBRETODO
FELICIDADES MAMÁ
allá donde estés te quiero con todo mi corazón

viernes, 2 de mayo de 2014

Pimientos en salsa caramelo

Holaaaaa, hay alguien por ahí, o todo el mundo se ha ido de puente o de fin de semana?. Está claro que yo, ni una cosa ni otra, pero espero que todos los que habéis tenido la suerte de alejaros unos días de vuestra rutina diaria, lo disfrutéis al máximo.

Normalmente para mi, los viernes son días un tanto ajetreados, los niños no tienen colegio por la tarde y mi hija come en casa, mi hijo, come en el colegio porque al ser más pequeño sale antes y para hacer tiempo hasta la hora de recogida de mi hija, lo dejamos al comedor, pero pese a ello, cuando llega, siempre picotea de lo que tengamos para comer, es un tripas el tío, jajajajaja. Además, los viernes tenemos zafarrancho de combate en casa,  así que toda la mañana la paso organizando lavadoras y organizando un poco las tareas de cara al fin de semana. Hoy, como es fiesta en Madrid me he deleitado en hacer una comidita de domingo, jajajajaja y he decidido que aprovechando, hoy, y para variar, iba a compartir una receta salada, y es que, de vez en cuando hay que variar.

De entrada hoy PIMIENTOS EN SALSA CARAMELO.


Que..., os apetecen?, os advierto que es una receta muy sencilla pero deliciosa. Si os gustan los pimientos, esta receta os va a sorprender. Os animáis??, pues manos a la obra.

INGREDIENTES; Para elaborar este plato vais a necesitar muy pocos ingredientes, eso si, necesitarás tener hechos con antelación unos pimientos rojos asados. Si quieres, también los puedes asar el mismo día que vas a elaborar esta receta, pero yo siempre lo hago en días diferentes. No creo que necesitéis que os explique como asar unos pimientos, nooo? Así que necesitarás:

- Unos pimientos rojos asados
- 2 o 3 ajos (depende un poco de la cantidad de pimientos que vayas a usar y de lo que te guste el ajo, claro, jajajajaja)
- Un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra
- Medio vasito de vino blanco.
- El jugo que desprende el pimiento cuando lo asamos, lo que mucho de nosotros conocemos como caramelo.
- Sal



ELABORACIÓN:

Empezamos pelando nuestros ajos. Una vez pelados, los hacemos láminas y los ponemos a dorar en una sartén que sea amplia y en la que habremos puesto un generoso chorreón de  aceite de oliva.





 Una vez que nuestros ajos estén doraditos añadimos a la sartén nuestros trozos de pimientos,


 el caramelo o caldo de los pimientos


  el medio vaso de vino blanco


 y añadimos sal al gusto.


Llevamos a ebullición y dejamos cocer durante unos minutos, pasados los cuales retiramos los pimientos de la sartén y reservamos en un plato.


 Dejamos reducir el caldo de los piminetos con el vino blanco hasta que resulte una salsita espesa y caramelizada.

Vertimos la salsa con las láminas de ajo sobre nuestros pimientos o la servimos en una salsera, a gusto. Yo prefiero servirla directamente sobre los pimientos porque de este modo se templan.


Bon appétit  mes amies y hasta la próxima dulce entrada.